PATATES FREGIDES

Temes que fa més de dos mesos que no tenen activitat.
CarlesG
Barretina
Barretina
Entrades: 164
Membre des de: 19 set. 2002, 14:03

PATATES FREGIDES

EntradaAutor: CarlesG » 05 juny 2005, 16:30

Des de que he acabat de dinar, no em puc treure de sobre un dubte metafísic: per què les patates fregides (*) són més bones si les agafes amb els dits que si les prens amb la forquilla?

Segur que hi ha una explicació lògica, però per més voltes que hi dóno no la trobo.

Algú em pot ajudar?

Gràcies.

Carles G

(*) Quan dic patates fregides no em refereixo a qualsevol cosa que porti aquest nom, sinó a aquelles patates pelades i tallades a mà i fregides en una paella (no una fregidora industrial) amb un oli bo, que queden ben rosses per fora (i fins i tot cruixents quan són més primes) i blanques per dins.

fritz
Barretina
Barretina
Entrades: 355
Membre des de: 22 set. 2003, 12:01

EntradaAutor: fritz » 05 juny 2005, 19:55

Bones,
Ja t'has rentat les mans? :mrgreen:

CarlesG
Barretina
Barretina
Entrades: 164
Membre des de: 19 set. 2002, 14:03

EntradaAutor: CarlesG » 05 juny 2005, 20:46

Abans o després?

Coi fritz, em podries ajudar una mica en lloc de fer preguntes capcioses.

morfeo
Barretina
Barretina
Entrades: 164
Membre des de: 18 set. 2002, 18:02

EntradaAutor: morfeo » 05 juny 2005, 21:26

Pos jo no se el per que, peró si a sobre hi poses alguna salsa que t´agradi (p.ex. una salsa brava, mmmmmm que bo) llavors encara ve mes de gust menjar-se les patates amb els dits i anar sucant la salseta.

Sort que ja he sopat.

:mrgreen:

alp2500
Barretina
Barretina
Entrades: 709
Membre des de: 02 oct. 2002, 12:00

EntradaAutor: alp2500 » 06 juny 2005, 08:47

Imatge




Patates Fregides

Vinga bon profit

a reveure
Psc

baby
Barretina
Barretina
Entrades: 259
Membre des de: 05 oct. 2002, 14:35

EntradaAutor: baby » 11 juny 2005, 11:46

I si a sobre les acompanyes amb una coca-cola............ mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

baby :D

CarlesG
Barretina
Barretina
Entrades: 164
Membre des de: 19 set. 2002, 14:03

EntradaAutor: CarlesG » 11 juny 2005, 17:06

Ostres, jo que pensava que al butinet hi havia gent que ho sabia tot, tot, tot!

Quina decepció! :cry:

En vista de l'èxit, @Carles, a la paperera!

CarlesG

Profeta
Botifarra
Botifarra
Entrades: 100
Membre des de: 18 set. 2002, 04:43

EntradaAutor: Profeta » 26 ago. 2005, 09:13

Son bones amb vinagre blanc com ho fan a Bèlgica.

kuldetaverna
Contro
Contro
Entrades: 16
Membre des de: 28 set. 2005, 16:46

Re: PATATES FREGIDES

EntradaAutor: kuldetaverna » 07 oct. 2005, 21:30

CarlesG ha escrit:Des de que he acabat de dinar, no em puc treure de sobre un dubte metafísic: per què les patates fregides (*) són més bones si les agafes amb els dits que si les prens amb la forquilla?

Segur que hi ha una explicació lògica, però per més voltes que hi dóno no la trobo.

Algú em pot ajudar?

Gràcies.

Carles G

(*) Quan dic patates fregides no em refereixo a qualsevol cosa que porti aquest nom, sinó a aquelles patates pelades i tallades a mà i fregides en una paella (no una fregidora industrial) amb un oli bo, que queden ben rosses per fora (i fins i tot cruixents quan són més primes) i blanques per dins.


Jo diria que el que passa és que les trobes tant bones que te les menges amb els dits!

alp2500
Barretina
Barretina
Entrades: 709
Membre des de: 02 oct. 2002, 12:00

EntradaAutor: alp2500 » 08 oct. 2005, 17:48

Un lujo en peligro: las patatas fritas
Por Caius Apicius
Hace ya algunos años el querido, admirado y añorado maestro Néstor Luján nos comentaba que la plaga de nuestro tiempo era "la obsesión por la salud que le ha entrado a todo el mundo". Néstor constataba un hecho... y ejercía de profeta de lo que nos esperaba. Dentro de esas campañas que nos instan tajantemente a mantener un estado de salud ideal –y lo ideal, por el mero hecho de serlo, no existe– destaca, últimamente, la preocupación de los poderes públicos no ya por la obesidad, sino por todo sobrepeso. Esa preocupación se une a los dictados de la moda, de la estética.

Hace nada hemos leído que un gobierno autonómico se propone firmar un convenio con el sector hostelero de su territorio para que en bares, restaurantes y comedores colectivos se prescinda de aquellos alimentos o preparaciones que puedan generar sobrepeso.

La cosa es preocupante. Y me temo que incide en algunos hechos que venimos notando desde hace algún tiempo a la hora de disfrutar de una de las cosas que más gustan a todos, algo tan deliciosamente sencillo y cotidiano como las patatas fritas.

Muchos de ustedes recordarán que hace años los presuntos expertos en dietética pusieron a la patata en el índice de las cosas que no se deberían comer porque, decían, "engordan". Más tarde, y quizás influidos por los productores de patatas o por las multinacionales que controlan su mercado, rectificaron: las patatas no engordan... siempre que se coman cocidas. Las que sí engordan, y por tanto hay que abstenerse de consumir, son las fritas.

Recapitulemos: está prohibido tener algún kilo de más; es así que las patatas fritas, esas inseparables compañeras del bistec y del par de huevos fritos, engordan; no es menos real que a la gente le gustan las patatas fritas una barbaridad, ergo... algo habrá que hacer para que la gente coma menos patatas fritas.

Pues no sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero a mí cada vez me cuesta más encontrar en mis proveedores habituales, y hasta en los no habituales, patatas buenas para freír. No tengo el menor problema si busco patatas para cocer, para asar o para hacer puré; pero con las patatas para freír voy de fracaso en fracaso.

Con, lo reconozco, algún éxito esporádico. Y me preocupa mucho, porque a mí me gustan muchísimo las patatas fritas, y mi mujer, con toda razón, se niega a freír patatas si no van a dar el resultado apetecido, de modo que estoy pasando una época de casi abstinencia de uno de mis manjares preferidos.

Lo de los huevos fritos lo llevo bastante bien, porque me gustan mucho con arroz blanco y salsa casera de tomate; pero, aunque no tengo más que un octavo de francés, me ocurre lo que a nuestros vecinos del norte y no concibo un bistec, al natural o empanado, sin la cromática y deliciosa escolta de unas buenas patatas fritas.

A mi gusto, claro, que cada cual tiene los suyos. Me gustan las patatas fritas de un bello color amarillo, no tostadas, y me gusta que su interior esté cocinado y el conjunto ofrezca una textura algo crujiente. Pero en los últimos tiempos, y por más mimo y sapiencia que pongamos en la operación de la fritura, acaban saliendo unas cosas de color marrón por fuera, generalmente blandengues en su interior, un interior al que parece no afectar la acción del aceite hirviente. Un asco de patatas fritas, vamos.

Como siempre he confiado en los demás, me apresuro a adquirir patatas cuando el envase asegura que son "para freír". No siempre los hechos confirman las palabras de la etiqueta. Y cuando por casualidad salen buenas y se me ocurre volver a abastecerme al mismo sitio y, tras alabar la calidad de esas patatas, pido más de las mismas, suelo encontrarme con que "de ésas ya no tenemos".

Así que estoy convencido de que detrás de todo ello hay una mano negra que, sabedora de que prohibir por decreto el consumo de patatas fritas tendría nefastas consecuencias electorales, es la causante de alguna extraña mutación genética por la que las patatas han dejado de ser útiles para acabar en la sartén. No sé si alguien pretende que acompañemos nuestros bistecs con esas monstruosas patatas asadas al estilo anglosajón, pero si es así, me niego.

Y exijo que no me prive nadie de esas patatas que "cantan" en la sartén, anticipando el placer de su degustación; patatas "para freír", pero de verdad. Paso, bien es verdad que a regañadientes, por los "sin azúcar", y hasta –menos, lo admito– por los "sin sal". Pero por lo que no estoy dispuesto a pasar es por el bistec... sin patatas fritas. Que "quien corresponda" haga algo, por favor.


© EFE

alp2500
Barretina
Barretina
Entrades: 709
Membre des de: 02 oct. 2002, 12:00

EntradaAutor: alp2500 » 08 oct. 2005, 17:50

California declara guerra a las papas fritas


Las papas fritas, uno de los alimentos favoritos en Estados Unidos, pronto podrían servirse con una advertencia sobre su nocividad, si prospera una medida propuesta en el estado de California que alega que son cancerígenas.
El fiscal general de California, Bill Lockyer, declaró la guerra a las patatas fritas cuando llevó a juicio a 9 gigantes de la comida rápida en un caso que podría tener grandes consecuencias para la industria alimentaria y, en última instancia, la salud de ese país.

El argumento de Lockyer es que estas compañías de comida rápida están obligadas, por ley, a advertir a los consumidores de que las papas fritas contienen una cantidad muy elevada de acrilamida, un producto cancerígeno.

El fiscal se apoya en una medida que aprobaron los votantes del estado Norteamericano en 1986 y que requiere que los comerciantes avisen a sus clientes antes de exponerlos a sustancias que puedan resultar peligrosas.

Y así, la industria alimentaria tiene la obligación de alertar sobre los peligros derivados del consumo de esta sustancia, presente desde 1.990 en la lista de carcinógenos elaborada por este estado. La acrilamida se forma al freír, tostar u hornear a altas temperaturas los alimentos con almidón, como las papas o el pan.

La propuesta se basa en investigaciones recientes que muestran que el producto (que se usa comúnmente para el tratamiento de las aguas residuales) daña el material genético de las células y, según mostraron estudios de laboratorio, induce tumores en ratas.

Basándose en datos del departamento de California que evalúa los riesgos para la salud, la demanda indica que los consumidores de papas fritas (las calientes) tienen 125 veces más acrilamida del recomendado, mientras que en el caso de los consumidores de papas fritas de las de bolsa, este nivel es 75 veces superior.

Alberto Soria

CarlesG
Barretina
Barretina
Entrades: 164
Membre des de: 19 set. 2002, 14:03

EntradaAutor: CarlesG » 09 oct. 2005, 11:38

Alp2500, amb la teva immensa "sabiduria" (*) ja m'has amargat el dia!

(*) Pel purista de torn: no és el mateix sabiduria que saviesa, ni luju que luxe.

alp2500
Barretina
Barretina
Entrades: 709
Membre des de: 02 oct. 2002, 12:00

EntradaAutor: alp2500 » 09 oct. 2005, 13:31

Codi: Selecciona’ls tots

Aristòtil: els graus del saber. La filosofia com la ciència dels primers principis i les causes

Tots els homes per natura desitgen saber. Prova d'això és el seu gust per les sensacions, doncs a banda de la seva utilitat, agraden per si mateixes, i més que totes les altres, les sensacions visuals. Perquè no sols per fer quelcom, sinó fins i tot quan no tenim intenció de fer res preferim la vista, per així dir-ho, a tots els altres sentits. I la causa és que la vista és, de tots els sentits, el que ens fa adquirir més coneixements i ens descobreix més matisos.


Per natura els animals estan dotats de sensacions, però en uns la sensació no engendra memòria, mentre que en altres sí. Per això aquests són més intel·ligents i més capaços d'aprendre que els que són incapaços de recordar. La intel·ligència, sense la facultat d'aprendre, és atribut dels animals incapaços de sentir els sons, com l'abella i els altres gèneres d'animals que puguin trobar-se en el mateix cas. Al contrari, la facultat d'aprendre pertany als que, a més de la memòria, tenen el sentit de l'oïda.


Els animals distints de l'home viuen, doncs, reduïts a les imatges i als records; participen poc de l'experiència, mentre que el gènere humà participa de l'art i del raonament. La memòria dóna origen a l'experiència en els homes. En efecte, molts records d'una mateixa cosa acaben per constituir una experiència. I l'experiència sembla gairebé de la mateixa natura que la ciència i l'art; però la ciència i l'art arriben en els homes a través de l'experiència, perquè «l'experiència va crear l'art, i la inexperiència l'atzar» com diu Polo. L'art neix quan d'una multitud de nocions empíriques se separa un sol judici universal aplicable a tots els casos semblants. En efecte, formar el judici que tal medicina ha curat a Callias, malalt d'aquesta malaltia, i després a Sòcrates, i després a molts altres agafats individualment, és propi de l'experiència. Però jutjar que tal medicina ha curat tots els individus afectes de tal malaltia, determinats segons una mateixa espècie, com els flegmàtics, els biliosos o els que tenen febre, correspon a l'art.

Ara bé, en la vida pràctica, l'experiència no sembla diferenciar-se en res de l'art. Fins i tot veiem que els homes d'experiència superen als que tenen el concepte (logos) sense l'experiència. La causa d'això és que l'experiència és el coneixement de les coses singulars, i l'art de les coses universals; i tota pràctica i tota gènesi es fan sobre allò individual. En efecte, el metge no cura a l'home, a no ser implícitament, sinó a Callias, a Sòcrates, o a algun altre així anomenat, a qui ocorre que és home. Per això si es posseeix el concepte sense l'experiència, i coneixent allò universal, s'ignora allò individual, es cometran amb freqüència errors de tractament, perquè és a l'individu a qui cal curar.

Creiem malgrat tot que el saber i el comprendre pertanyen més a l'art que a l'experiència i considerem els homes que posseeixen l'art superiors als homes d'experiència: la saviesa en tots els homes acompanya amb preferència al saber: perquè els uns coneixen la causa i els altres no. Els homes d'experiència coneixen que una cosa és, però ignoren el perquè; mentre que els homes que posseeixen l'art coneixen el perquè i la causa. Per això també opinem que en tota empresa els mestres mereixen major consideració que els obrers: són més savis i tenen major coneixement perquè coneixen les causes del que es fa, mentre que els obrers s'assemblen a les coses inanimades: fan, però sense saber el que fan, igual que crema el foc. Encara que els éssers inanimats realitzen cadascuna de les seves funcions per natura i els obrers per hàbit. Així els mestres són més savis no per la seva habilitat pràctica, sinó perquè posseeixen el concepte i coneixen les causes. En general, el senyal del saber és poder ensenyar, i per això creiem que l'art és més ciència que l'experiència, ja que els homes d'art poden ensenyar i els experts no.

A més a més no creiem que cap de les sensacions sigui saviesa. Sens dubte són per excel·lència coneixement de les coses singulars, però no ens diuen el perquè de res; per exemple, per què el foc és calent; sinó només que és calent. Per això amb raó el que va trobar primer un art qualsevol superior a les sensacions comunes, va provocar l'admiració dels homes. I no sols per la utilitat del seu invent, sinó per la seva saviesa i per la seva superioritat sobre les altres. Després les arts es van multiplicar i unes van tenir per objecte les necessitats i les altres l'adorn. I sempre els inventors d'aquestes últimes han estat considerats com més savis que els altres, perquè les seves ciències no tenien com a fi la utilitat. Així, totes les diferents arts estaven ja constituïdes, quan es van descobrir finalment les ciències que no es refereixen als plaers ni a les necessitats, i van néixer als països on era possible l'oci. I així Egipte va ser el bressol de les matemàtiques, perquè es permetia a la classe sacerdotal que no treballés.

Hem indicat en l'Ètica quina diferència existeix entre l'art, la ciència i les altres disciplines d'aquest gènere. Ara diem que tots convenen que l'anomenada saviesa té per objecte les primeres causes i els principis. Per això, com hem dit abans, l'home d'experiència sembla més savi que aquell que només té una sensació, l'home d'art més savi que l'home d'experiència, l'arquitecte més que l'obrer manual, i les ciències teòriques més que les produïdes. És clar, doncs, que la saviesa és la ciència de certes causes i de certs principis.

Ja que aquesta ciència és objecte de la nostra investigació, hem d'examinar de quines causes i de quins principis és ciència la saviesa I si considerem els judicis que fem sobre el savi, sens dubte ens resultarà molt més clara la resposta a aquesta pregunta.

En primer lloc entenem per savi a qui sap totes les coses, en quant és possible, sense tenir la ciència de cap d'elles en particular. Després és savi el que arriba a conèixer les coses difícils i penoses de conèixer per a l'home, doncs el coneixement sensible és comú a tots; per tant és fàcil i res no té de savi. A més a més és el més savi en tota mena de saber aquell que coneix les causes amb la major exactitud i que és més capaç d'ensenyar-les. I entre les ciències, és més saviesa aquella que es tria per si mateixa i amb el sol fi de saber, que la que es tria pels seus resultats. Finalment, és més saviesa una ciència elevada que una ciència subordinada: perquè el savi no ha de rebre lleis sinó donar-les no ha d'obeir a un altre, sinó que ha d'obeir-li el que és menys savi.

Aquestes són doncs les diverses idees que tenim sobre la saviesa i els savis. Ara bé, el coneixement de totes les coses pertany necessàriament al que posseeix més la ciència d'allò universal, perquè coneix d'alguna manera tots els casos particulars que hi ha en allò universal. És molt difícil per als homes arribar a aquests coneixements més universals, perquè són els més allunyats de les sensacions. A més a més, les ciències més exactes són les que més es refereixen als principis, perquè les que parteixen de principis més simples són més exactes que les que parteixen de principis més complexos, com l'aritmètica és més exacta que la geometria. Per últim, una ciència és tant més pròpia per a l'ensenyament com més contempla les causes, ja que ensenyen aquells que diuen les causes de cada cosa.

Conèixer i saber, per conèixer i saber, és la propietat de la ciència suprema de conèixer, ja que el que vol conèixer per conèixer triarà la ciència més perfecta, és a dir, la ciència més cognoscible. Però el més cognoscible són els principis i les causes: per ells i a partir d'ells són conegudes les altres coses, i no ells per les altres coses subordinades. La ciència suprema, la que és superior a tota ciència subordinada, és la que coneix el fi en vista del qual ha de fer-se cada cosa. Aquest fi és el bé de cada ser, i d'una manera general, és el bé sobirà en el conjunt de la natura.

De totes aquestes consideracions resulta que el nom buscat s'aplica a la mateixa ciència. Ha de ser la ciència teòrica dels primers principis i de les primeres causes, perquè el bé, és a dir el fi, és una d'aquestes causes. La història dels primers filòsofs ensenya que no es tracta d'una ciència productiva, d'un fer. Perquè va ser la sorpresa el que va empènyer als homes a filosofar, tant en el principi com ara. Al principi els van sorprendre les dificultats més aparents. Després, avançant a poc a poc, van tractar de resoldre els problemes més importants, com els moviments de la lluna, del sol i de les estrelles, i finalment la gènesi de l'univers. Veure una dificultat i sorprendre's és reconèixer la pròpia ignorància, i per això estimar els mites és d'alguna manera estimar la saviesa, perquè el mite està compost de coses sorprenents. Així doncs, si els homes van filosofar per fugir de la ignorància, és clar que perseguien la ciència per saber i no amb un fi utilitari. Ho testifica el que va ocórrer. Gairebé totes les necessitats de la vida estaven ja satisfetes, en el que es referia al benestar i recreació, quan es va començar a buscar una tal disciplina. És manifest, per tant, que no la busquem per cap interès estrany. Però, així com anomenem lliure a l'home que existeix per a si mateix i no per a un altre, així també aquesta ciència és l'única lliure, perquè ella sola és el seu propi fi.

I per això podria pensar-se justament que la seva possessió és més que humana. Perquè de tantes maneres és esclava la natura de l'home que, segons Simònides, «només Déu pot gaudir d'aquest privilegi»; i no convé que l'home busqui una ciència que no és a la seva mesura. Si, com diuen els poetes, la divinitat és per natura envejosa, sembla que aquesta enveja hauria de produir-se principalment en aquest cas, i tots els homes que sobresurten en ella tindrien una sort desgraciada. Però no és admissible que la divinitat sigui envejosa; al contrari, segons el proverbi, «els poetes menteixen molt» i no cal pensar tampoc que una altra ciència sigui més digna que aquella, doncs la més divina és també la més digna, i aquesta és l'única que és la més divina a doble títol: una ciència divina és aquella la possessió de la qual convindria principalment a Déu, i aquella que tractés de les coses divines. I aquesta és l'única que presenta aquest doble caràcter. Perquè, d'una banda, sembla que Déu és una certa causa i un cert principi de totes les coses, i d'altra banda, només Déu, o almenys Déu principalment, pot posseir una ciència així. Totes les altres són més necessàries que ella, però cap és superior.

Quant a l'estat d'esperit en què ha de posar-nos la seva adquisició, és el contrari de què teníem al principi de les nostres investigacions. Com vam dir, tots els homes comencen per sorprendre's que les coses són com són: com ocorre amb les titelles que es mouen per si mateixes als ulls dels qui encara no han examinat la causa; o els solsticis o la incommensurabilitat del diàmetre: a primera vista sembla sorprenent a tots que una quantitat no pugui mesurar-se ni amb la unitat més petita. Però és necessari acabar per la sorpresa contrària i, segons el proverbi, pel millor, com ocorre amb aquests exemples quan es coneix la causa. Perquè res sorprendria més un geòmetra que el diàmetre fos commensurable.

Així hem establert la natura de la ciència que busquem i també el fi que han d'aconseguir la nostra recerca i la nostra investigació.


vinga a reveure
psc


Torna a “Relíquies”

Qui està connectat

Usuaris navegant en aquest fòrum: No hi ha cap usuari registrat i 34 visitants